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El Conejo Ninja y el Templo de los Masones (II)
2006 - 03 -23
El anfitrión me hace un gesto para que tome asiento, él lo hace enfrente mÃa. Empieza a …
… Empieza a hablar, escupe algo que mis oidos entrenos deciden no escuchar, esperaré pacientemente y a la mÃnima oportunidad le cortaré. Estas cosas es mejor llevarlas asÃ, explicarles como va el negocio, contarles las mil y una maravillas, para hacerles creer que controlas el tema, que eres un experto. Puede ser que sea asÃ, pero odio tratar con personas, indecisas, sin saber qué quieren, ni cómo ni cuándo, les dá lo mismo gato que liebre, simplemente no se enteran.
Empieza mi intervención, el mayordomo inglés que vino a recogerme en la calle escucha atento mis palabras sin entender ni pizca, el señorito aunque también escucha, es capaz de digerir lo que sale de mi boca, asiente con la cabeza y comenta cuando paro. Me conducen hasta una sala. por el camino veo el motivo de que cuente mi historia, una ventana. Una ventana no tendrÃa nada de especial, si no fuera una ventana que da del pasillo a una habitación, permanece cerrada, es pequeña, no llegará ni a dos palmos cada lado. Tiene rejas y una contraventana de madera, no hay cristal. Me pregunto en ese momento de dónde sacarÃan mi teléfono, lo olvido sigo el camino. Esto ya no puede ser, veo una jodida puerta secreta! Camuflada en la pared del pasillo, que estaba cubierta de madera. Se notaba el corte rectángular y la pequeña cerradura de la llave. Vuelve a mi cabeza el motivo por el que estaba ahÃ, como una llamada de un desconocido me habÃa traido hasta ahÃ, pudiendo acabar en una habitación ’secreta’ de la que posiblemente solo unas pocas personas tuvieran llave.
Me obligo a olvidar eso, no será dÃficil, mi capacidad de distracción es enorme, hay veces que no me explico como salgo vestido de casa. Llegamos a otra sala, esta más pequeña que la recepción de antes, pero con un gran ventanal que da al patio interior. Por qué la gente es capaz de dar datos precisos, ni blanco ni negro, los dos! La conversación se vuelve estúpida, yo tratando de concretar, él repitiendo lo mismo una y otra vez, sin dejar nada claro, algo que odio, ya capté el mensaje, es hora de salir de ahÃ. Les comento mis honorarios, parecen levemente soprendidos, que se jodan, por hacerme perder el tiempo de esa forma, pocos son los clientes que intentan negociar, quizás les atemorize mi trabajo.
No saben que decir, por mi parte me despido antes de que se vuelva más extraña la situación. El mayordomo me acompaña hasta la puerta, el señorito parece ocupado, quizás 40 minutos sin ver pr0n sea demasiado para él. Ya me llamaran, eso dicen con una dulce sonrisa, aunque no espero su llamada. Ni siquiera ahora son capaces de decidirse, imagino que querrán la opinión de ‘un experto’, siempre hay un sobrino de un primo de un tio que hace algo. Espero no tener que volver ahÃ, solo hay dos motivos que me pueden impulsar a hacerlo, dinero y más dinero. Por mÃ, capÃtulo cerrado
Un comentario en “El Conejo Ninja y el Templo de los Masones (II)”
o_O
Errr, ¿Fin!?
¿Y que carajos era al fin?





Freddie®
23 de March de 2006 a las 23:31